De la Negación a la Hiper-eficiencia: El Impacto del Conflicto Global en los Mercados

Publicado March 24, 2026, 4:29 a.m. por manlio

En términos generales, los mercados han mostrado una tendencia bajista, afectando incluso al oro y la plata. El petróleo, por su parte, había estado al alza, aunque hoy experimentó una caída abrupta tras un anuncio de Trump indicando que las negociaciones con Irán están progresando favorablemente. Cabe destacar que ha habido reportes que sugieren que el pump inicial del precio de las acciones en el mercado bursátil estadounidense fue resultado de estructuras predefinidas, y que ciertos "insiders" se beneficiaron directamente de este aumento.

En tiempos de incertidumbre, la volatilidad es extremadamente alta. Quien intente predecir el precio de un activo a corto plazo está, francamente, solo vendiendo humo y haciendo vudú con los gráficos. La estrategia más efectiva es buscar comprender el panorama actual con una perspectiva histórica.

A continuación, comparto mi análisis basado en el escenario de nivel medio más probable que maneja Radigan Carter, publicado en X, respecto al impacto del conflicto entre Irán y Estados Unidos en los mercados financieros durante los próximos meses. Radigan clasifica el conflicto en cuatro fases e identifica movimientos específicos para capturar valor y capitalizar el entorno actual.

Fase 1: Negación

Al igual que en las etapas del duelo, la primera fase se denomina "negación". Aquí se hace hincapié específicamente en la volatilidad observada en la apertura de los mercados tras el discurso del presidente.

Fase 2: El Choque de Oferta y el Fin del "Buy the Dip"

Esta fase iniciaría a partir de la sexta semana, a mediados de abril, en caso de que la guerra persista. El impacto del precio del petróleo se manifestará rápidamente en el costo de los alimentos y los bienes de consumo.

Es fundamental recordar que la inflación que presenciaremos estará impulsada por la oferta (a raíz del bombardeo de campos de gas y terminales de GNL), no por la demanda. Imprimir más liquidez no repara una refinería destruida. La Fed está completamente desarmada ante un shock físico; subir o bajar las tasas no va a materializar mágicamente más combustible. De hecho, inyectar dinero en medio de una escasez física solo causaría una hiperinflación destructiva.

Al confirmarse la persistencia de tasas altas mediante los datos de inflación, veremos un colapso repentino en las elevadas valoraciones de las empresas tecnológicas. Hasta ahora, el mercado asumía que Jerome Powell bajaría las tasas, abaratando el dinero. Pero si las tasas se mantienen altas (digamos, al 5%), el capital se encarece. ¿Por qué arriesgar millones en una startup si puedes obtener un 5% garantizado en bonos del Tesoro de EE. UU.? La liquidez se seca, los múltiplos de valoración se comprimen y los inversores pasan de comprar "historias de crecimiento" a exigir flujos de caja inmediatos.

Esto destruye la estrategia dominante e infalible de los últimos 15 años: "Comprar en la Caída" (Buy the Dip). Esta táctica funcionaba por una premisa tácita: si el mercado caía en exceso, la Reserva Federal intervendría inyectando liquidez y reduciendo tasas a cero. Hoy, esa red de seguridad ha desaparecido. Comprar en una caída conlleva el alto riesgo de quedar atrapado en el mínimo, ya que la Fed tiene las manos atadas.

Cuando llegue el verano y las empresas entiendan que no hay rescate, operarán en un entorno miserable: costos energéticos altísimos, acceso a nuevo capital casi nulo y un crecimiento orgánico estancado. Es aquí cuando el pánico se apodera de los directorios.

Fase 3: Dolor en la Economía Real y Pánico Político

Este es el momento exacto en que el shock inflacionario se hace visible en la economía real y en los bolsillos de la gente. En Estados Unidos, julio y agosto marcan la temporada en la que las empresas públicas presentan sus reportes del segundo trimestre (Q2). El daño especulativo se vuelve matemático: los altos costos operativos aparecen documentados en los balances. Al no cumplir las expectativas de Wall Street, el mercado castiga severamente el precio de sus acciones.

Para proteger sus márgenes y evitar la quiebra, la única salida de las empresas es recortar su gasto más grande: el capital humano. Los despidos masivos disparan el desempleo. Aquí, la narrativa de la Inteligencia Artificial da un giro pragmático: deja de ser una herramienta de "innovación a futuro" y se convierte en un mecanismo de supervivencia inmediata para hacer el mismo trabajo con muchos menos empleados.

Mientras la economía real sufre, la gente pierde su empleo y los fondos institucionales liquidan sus portafolios por miedo, surge la oportunidad de compra que estamos esperando. Para un operador paciente, esta es la señal de entrada: compra cuando hay sangre en la calle. Los "nombres de calidad" (empresas con flujos robustos o activos duros) se venderán con grandes descuentos, no por ser malas inversiones, sino porque el mercado necesita liquidez desesperadamente.

Por el lado político, el reloj avanza hacia las elecciones de medio término (midterms) en noviembre. Históricamente, tener estanflación a meses de una elección es garantía de que el partido en el poder perderá sus asientos. El dolor económico se traduce en pánico político, y los legisladores estarán desesperados por encontrar una solución rápida, forzando rescates que preparan el terreno para la Fase 4.

Fase 4 (Finales 2026 - 2027): El Nuevo Orden y la Hiper-eficiencia

Cuando hay una guerra a gran escala, el gasto público se vuelve infinito. El tesoro estadounidense comenzará a emitir cantidades brutales de deuda para financiar el esfuerzo bélico y los estímulos pre-electorales. Con tasas de interés altas, el gobierno no puede pagar su propia deuda sin quebrar. Es aquí cuando la Reserva Federal se ve obligada a "capitular": dejarán de luchar contra la inflación, bajarán las tasas y volverán a imprimir dinero para comprar la deuda del gobierno.

Al imprimir ese nuevo billón de dólares, el valor del dinero fiat se diluye. Esa ola masiva de liquidez inyectada buscará un refugio, haciendo que todos los "nombres de calidad" que compramos con descuento en el verano se disparen de precio. Pasaremos de la crisis a un nuevo ciclo de expansión impulsado por dos fuerzas:

  1. La Soberanía Nacional y el Nearshoring: El shock inflacionario dejará claro que depender de energía extranjera es un riesgo de seguridad nacional inaceptable. Invertir en infraestructura energética local se vuelve políticamente intocable. El capital huirá de zonas de conflicto hacia el Hemisferio Occidental (EE. UU., Canadá, México, Latinoamérica). Los activos e infraestructuras en esta región ganarán una prima de valor masiva por estar en una geografía "segura".
  2. Hiper-eficiencia Corporativa: El verdadero dinero en 2027 se hará con las empresas aburridas y tradicionales (retail, finanzas, manufactura) que adoptaron la IA por supervivencia. Al llegar a esta fase de recuperación y tasas bajas, estas empresas operarán con una estructura de costos laborales minúscula. Cada dólar extra que ganen se irá casi directamente a sus beneficios netos.

Las empresas saldrán de esta guerra más delgadas, hiper-automatizadas y operando en cadenas de suministro regionalizadas. Quien logre posicionarse en esas empresas tradicionales "adoptantes de IA", o en la infraestructura del Hemisferio Occidental, capturará el valor de este inmenso cambio estructural.

Para obtener más información sobre este tema y conocer al detalle nuestra estrategia de posicionamiento de capital, te invito a consultar mi publicación acerca de la tesis 2026 de Mont Capital.

Compartir este post

Posts similares

tesis de Inversión 2026: La Brecha de Observabilidad y el Colapso de la Liquidez

0 comentarios

No hay comentarios.

Deja un comentario